Dentro de mi peludo cuerpo.


Pipoles… me hablaron mucho de la ruta lenca en especial de la laguna de Chiligatoro en Intibucá lo que me contaron es que era considerada una de las primeras aldeas turísticas de la zona y lo primero que hice fue pinceliar para ese lugar. Desde que llegue, que bonitoooo esa zona un pueblo que destacan factores artesanales típicos, entre ellos el cultivo de vegetales, pero lo que más me gusto fueron las tierras llenas de claveles y rosas. Muchas fábricas de productos de los hilares, tan característicos en la ruta lenca.

Mis pipoles Chiligatoro es una localidad quieta, sumisa, casi angelical así como yo, pero tiene un clima que me dan ganas de solo pasar echado en el suelo. Y saben llegue a la laguna de la comunidad es un paraíso encantador, apacible. Me puse a pescar, hacer algunos paseos en lancha o simplemente disfrutando de un baño refrescante.

Uyyy pero no ven que en mi recorrido por estas calles note una pequeña mancha en mi peluda piel, la cual estaba media rara. Busque un Doc para perritos ósea un veterinario porque era un problemita que tenía que tratarse para que no se convirtiera en algo peor. Al llegar a una cabaña muy típica de estas zonas me salió a la puerta un veterinario, un tanto entrado en años pero muy amable que de un solo me dio unas caricias que las sentí que hasta calambre daban en las patitas.

Me miro, me reviso y me puso una crema especial, al estar ahí me iba diciendo que me ayudaba a que las células buenas de mi cuerpo fueran hacia esa mancha y combatieran contra las malas. Yo solo lo miraba, en otras palabras, lo que entendí es que esa medicina iba a tener una pequeña batalla entre las células enfermas y las células buenas.

En ese momento el Doc me dijo: “Una batalla similar se libra dentro de cada uno de nosotros como creyentes. Los pensamientos pecaminosos moran dentro de nosotros. Tienen que ser tratados por el Espíritu Santo, quien nos ayuda a combatir y eliminar las malas ideas. La carne introduce cosas tales como pensamientos inmorales, impureza, discordia, odio y celos (Gál. 5:19-20). Pero, si clamamos al Espíritu Santo para que venga a rescatarnos, Él combate esas ideas con el fruto del Espíritu: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio” (v. 22-23).

Lo único que entendí fue algo que dijo de la carne, me dio hambre, lo miré y me dijo “Eres diferente, tienes a Jesús dentro de tu corazón.” Ahí entendí que tengo que luchar internamente con todo lo que el mundo ofrece, pero está en nosotros ganar esa batalla, tomar el tratamiento y clamar al Espíritu Santo.