Acuerdo, amor y honra en el matrimonio. Cena de crecimiento para matrimonios.


En nuestra cena de crecimiento para los matrimonios del mes de Junio vimos que el matrimonio se basa en el amor y comienza con la “Promesa” entre conyugues que están representados en los VOTOS MATRIMONIALES, los que se dan el uno al otro como compromiso en ACUERDO:


“Yo, te tomo a ti, como mi legítimo(a) esposo(a), para que los dos seamos uno sólo desde este día en adelante, para bien o para mal, en riqueza o en pobreza, en prosperidad o en adversidad, para cuidarte y amarte hasta que la muerte nos separe”

Esta promesa lleva el espíritu de honrar a su conyugue, que es el respeto y la buena opinión que se tenga de esa persona indistintamente de las circunstancias. Es ese amor que se prometen da parte a la sensibilidad de la pareja, al respeto y honra entre ellos. Cuando se pierde el respeto, se fragmenta la honra y va debilitando ese amor, esto es muy frecuente cuando la relación con Dios no está en el centro del matrimonio.


La única forma de volver a tener esa honra entre conyugues es restablecer la relación con Dios y colocarlo en el centro del Matrimonio!. Esto permite cumplir con el propósito del Matrimonio que es el reflejar a Dios para nuestro conyugue y cumplir lo que nos dice Gen 1-28: “sean fructíferos y multiplíquense..:” esto es dar frutos y los primeros que debemos dar son los del Espíritu Santo, para ello Dios establece la equidad en la pareja, más que la igualdad puesto no solo se trata de derechos y obligaciones, sino de la justicia en igualdad de condiciones sin tener mas o menos uno y otro. Dios es equitativo en lo que da a cada conyugue para que cumplan sus roles, entiéndase que estos NO SON ACTIVIDADES que se dividen entre si, son todo aquello que Dios nos manda a cumplir de acuerdo a nuestras cualidades y aptitudes teniendo su identidad.


Estos roles deben cumplirse en mutuo ACUERDO, para lo cual Efesios 5 21-33 nos di