Chicha en el Matrimonio y limonada en lo espiritual.


Me encontraba sentado planificando este año la parte de matrimonios y leí algo muy interesante que, aunque es lógico muchas veces lo pasamos por alto y es que, así como tienes tu relación matrimonial así mismo es la condición espiritual es decir si tu matrimonio es sólido tu vida espiritual lo es también, sino necesitamos fortalecernos en esta área.

Cuando me case, les seré sinceros me sentía ansioso de lo que estaba por venir, un amigo me dijo “Hasta la sal vas a tener que comprar ahora” pero más que tener un temor lo que quería sinceramente era vivir esa experiencia de por vida con la persona que Dios puso en mi camino.

Obviamente es un gran proceso de aprendizaje, y cada uno de nosotros teníamos nuestras ideas al momento de estar frente al altar a punto de dar ese gran paso. Cuando entramos en el matrimonio nos damos cuenta de que la cosa no es lo que realmente creíamos, hay algunas ideas que deben ajustarse y renovarse. A medida que iban pasando los días íbamos ajustando esas ideas sobre el matrimonio, aprendiendo más y en mi caso Dios puso algo bonito dentro de un periodo de falta de trabajo de más de 8 meses, en esos meses aprendí a conocer y convivir mejor con mi esposa, conocí lo que le gustaba, lo que la alegraba y así muchas cosas que me ayudaron a llevar una relación bastante sana hasta el día de hoy.

La Biblia dice que son las cosas pequeñas, “las zorras pequeñas que perjudican la hortaliza”; son los detallitos que causan que algo florezca o que algo empeore y el matrimonio no es la excepción. Me ha dado un tanto de humor algunas cosas que he escuchado por ahí, que hacemos los hombres, y que a nuestras esposas les molesta. En una ocasión hablábamos de como nosotros dejamos la ropa sucia o los calcetines sucios fuera de la canasta y que eso a ellas les molesta por completo, un detalle pequeño, una pelota de calcetín puede hacer que una pelea se inicie, como dije anteriormente, una zorra pequeña, muy pequeña, perjudica por completo la hortaliza. Esposos, que cuesta poner la ropa sucia en su lugar o dejar de ahorcar la pasta de dientes, o simplemente bajar la tapa del inodoro…

Muchas veces he escuchado amigos que dicen “Pensé que en el matrimonio seria otra cosa” pero lo que no se dan cuenta que están manejando también una vida espiritual separados. El matrimonio es una cosa y mi vida espiritual es otra, pero eso es un gran error, porque el matrimonio está cien por ciento interconectado con su vida espiritual. El matrimonio no se puede separar de la vida espiritual; he visto muchos esposos o esposas que son muy "espirituales" y tiene un matrimonio por la banana. Levantan la mano, brincan, danzan, cantan, tocan guitarra en el coro, dicen gloria Dios, dan testimonio, son jefes o directores de grupos de crecimiento y, cuando van a la casa son un ogro que se enoja, gritan y hasta le pegan a su esposa o hijos, y al otro día en la congregación están con las manos alzadas con la frente arrugada alabando a Dios.

Debemos entender que el matrimonio no es simplemente la unión de dos personas, para vivir juntos, tener hijos, y ser íntimos físicamente. Hay gente que se cree que es «espiritual» porque tienen la apariencia de serlo, que tiene la unción en una charla o un puesto en algún ministerio, pero en la casa no dan fruto. Debemos entender que el matrimonio es el lugar perfecto donde fomentamos el crecimiento de nuestra vida espiritual. Apártate con tu esposa o esposo a un lugar intimo con Dios, donde solo los tres puedan estar, algo sencillo, pongan una música de adoración, conéctense con El y oren, encomiéndense juntos, pongan en sus manos sus planes, su familia, su trabajo pasen ese momento junto en donde día con día puedan sentir esa presencia. Yo lo empezare de nuevo a hacer con mi esposa, ya tenemos nuestro rincón y los invitamos a ustedes que puedan hacerlo. Es algo bello lo que pasara en sus vidas. Busca de Dios El quiere tocar su matrimonio.