Encontrando un hogar.


Caminé bajo los destellos del universo, mientras observada la inmensidad de lo creado me di cuenta de lo infinito de su poder. A lo lejos las estrellas brillaban, unas más grandes que otras, permanecí en silencio un momento más, observé, me percaté de una estrella diferente, se movía en dirección a mi persona. A medida la distancia entre ella y yo disminuía, el tiempo se alejaba y todo se pausaba.

La distancia era casi nada y en medio de ella vi su rostro.Mi corazón salto de golpe, mi interior lloro de gozo, mi mente racional murió al instante.

Romanos 1:20 “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”

Al manifestarse un instante de su Gloria todo lo racionalmente estructurado se rompe en piezas nunca después encontradas, cuando su presencia desciende lo que creíamos creer, lo que creíamos saber, lo que creíamos conocer del todo y de la realidad desaparecen y emerge el profundo sentimiento nunca antes conocido de haber llegado al lugar donde pertenecemos, pertenecemos a su corazón, más por primera vez sabemos lo que es sentirnos dentro de él.

Una persona a quien admiro dijo una vez “su presencia es nuestro hogar” y nos encontramos allí, llegando al hogar que no creíamos tener, al hogar que en el pasado no encontramos. Y sentimos sonreír al dueño de la casa, ahora nuestra casa. Escuchamos su voz llena de dulzura que expresa “bienvenidos” ¡en ese diminuto instante que parece eterno! nuestro ser interior no resiste la plenitud de su hermosura y se rompe, se rompe mas no para mal, se rompe con el objetivo de ser reestructurado con las uniones de su Gloria. Y estamos ahí, en medio de sus brazos sintiendo su mirada, sintiéndonos niños de nuevo en los brazos de papa, el proceso comienza y sentimos las piezas antes rotas unirse, una tras una se unen por el peso de su Gloria, nos toma y sentimos la fuerza de su abrazo, para que lo antes roto permanezca unido para siempre…

Un encuentro con su mirada basta para convertirse en el factor provocador de cambios. Un encuentro con su sonrisa provoca luces en el alma, cuanta paz indescriptible provienen de su presencia…

Su mirada nos hace sentir descubiertos y al mismo tiempo protegidos, examina aun lo más profundo, cada rincón es observado y lo cobija al mismo tiempo. El sentimiento de un amor nunca antes conocido empieza a palpitar en nuestro pecho. Y finalmente podemos sentir las palabras “Aquí es donde pertenezco”

#Jesus #hogar #aqui