Se trata de amor.


Escrito por Gloria Villa

 

¿Cuándo fue la última vez que se recostó en el pecho de su pareja? ¿Cuándo fue la última vez que escuchó el palpitar de su corazón? ¿Recuerda esa sensación que tuvo cuando escuchó por primera vez su palpitar?


Quiero comenzar contándoles que después de algún tiempo, ayer me recosté en el pecho de mi esposo mientras el dormía y poco a poco todos los ruidos ajenos a su palpitar, pasaron desapercibidos hasta que escuché claro y fuerte su corazón. Como una adolescente recordé con emoción la primera vez que nos dimos un beso, que nos dijimos te amo y esa primera vez que me recosté en su pecho; me acorde de la promesa de amor que hicimos ante los ojos de Dios, y también recordé como por el afán del día a día, damos por sentado nuestro amor.


Como padres primerizos, la dinámica en nuestro matrimonio cambió; de pronto el tiempo que era mío, de él y el nuestro, pasó a ser de nuestra bebé. Los primeros meses fueron duros y un campo de batalla hasta que reconocimos que ahora que somos padres, nuestro matrimonio es más importante que nunca por el simple hecho que tenemos una pequeña que depende de nosotros por completo. Una hija a la que debemos amar, cuidar, educar y guiar, no solo en este mundo terrenal sino también en el reino de Cristo.


Estoy segura de que muchos matrimonios que hoy me leen, llevan más años juntos de lo que mi esposo y yo llevamos de conocernos. Otros están recién casados y algunos con planes de casarse. Independientemente cual sea la dinámica de cada uno, a todos les quiero contar un secreto que descubrí: “El amor NO es perfecto”. No es un cuento de hadas y nunca viene fácil, el amor es superar obstáculos, enfrentar retos, luchar para estar juntos, agarrarse uno del otro y no soltarse. El amor es algo que debemos cultivar todos los días, tanto en los pequeños detalles cómo en los grandes, en las fallas y en los triunfos, en los buenos momentos y sobre todo en los malos.


El amor es desinteresado y dadivoso, se preocupa por el bienestar de nuestra persona amada. El amor es trabajo, pero más que todo es reconocer a cada hora, minuto o segundo que valió la pena porque lo hicieron juntos. Se tiene que proteger y mantener para que sobreviva, porque un matrimonio puede y debe durar toda una vida. Así como leemos en 1 Corintios 13:13, Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. EL AMOR NUNCA DEJA DE SER.