Tu familia, mi familia, la nuestra.


Escrito por Arnold y Fátima.


Muchos hemos escuchado decir la siguiente frase: no te casas solo con tu pareja, sino que te casas también con su familia.


Pues eso es muy cierto, ya que al casarnos pasamos hacer una sola carne o persona como menciona la biblia en Génesis 2:24 “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos llegan a ser como una sola persona.” (versión DHH).


Por lo tanto, al ser una sola persona con mi esposo o esposa, su familia pasa a ser mi familia.

¿Y eso que implica?


Hay múltiples implicaciones, pero existe una que no podemos dejar pasar por alto y es que debemos honrar a los padres de nuestro conyugue, ya que ahora han pasado a ser nuestros padres también y tal como lo menciona nuevamente el libro de libros en Éxodo 20:12 “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da.” (Versión NBL).


Personalmente nunca nos imaginamos ese tipo de compromisos cuando éramos novios con mi esposa, simplemente nos limitamos a conocer superficialmente como eran nuestros suegros, durante toda nuestra relación de noviazgo tuvimos muy poca comunicación con ellos y no solamente con ellos sino con toda la familia de nuestra pareja en general.


Ese es un gran error al parecer muy común en estos días, no le damos la importancia que se merece a la familia de nuestra pareja ya sea desde el noviazgo o lo que es peor incluso ya en el matrimonio; recordemos que hemos pasado a ser parte de una nueva familia a la que debemos honrar no importando como puedan ser.

Y finalizando con otra frase muy popular: Después de Dios la familia siempre estará ahí para nosotros.