Un pan duro no debe romper un corazón.

Un paseo por las alturas de Celaque.


Pipoles, pipoles, pipoles, hoy he regresado después de mucho tiempo de no estar con ustedes, pero si he estado conectado con mi Diosito bello, mi padre, el cual en estos días me ha dado muchísima paternidad.


Pero hoy mis estimados amigos perrunos y perrunas estoy en el punto declarado biosfera mundial, zona protegida, la montaña más extrema de Honduras, en el mero mero Celaque en Lempira, uuffffff que caminada voy a dar, pero hoy quiero conectarme con mi Padre bello lo más cerca de él.


Voy para la cima del Cerro Las Minas que asciende a 2,849msnm, les diré que permite observar las zonas aledañas al parque e incluso el Océano Pacífico atravesando la República de El Salvador y algunos de los volcanes de ese país. El ascenso a la cima es una aventura en un ambiente primitivo y aislado.


No sé cuánto camine, pero cuando iba pa arriba recordaba mucho un día mi mamá puso un plato de pan muy duro frente a mi papá. Hasta deje de mover la cola esperando ver si alguien lo notaba, pero era casi obvio que así seria. Sin embargo, aunque mi padre lo notó, alcanzó un pan, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había comportado.