Un Propósito Cuidado.


“Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo.” Eclesiastés 3:1


Para nosotros los cristianos, el noviazgo debe tener un propósito, pero esto no significa que todos los noviazgos que en este momento existen, lo tengan. Vivimos en un mundo acelerado queriendo apresurar las cosas; no hemos aprendido a esperar. Desviamos el verdadero propósito del noviazgo, llegar al matrimonio.


Es en el noviazgo donde conocemos y aprendemos a conocer a la persona, lo cual nos ayuda a decidir si construimos o no una vida juntos. Desafortunadamente, solemos consumir nuestro tiempo en noviazgos sin propósito. Vivimos erróneamente para el momento y no para la eternidad; decidimos no involucrar nuestros corazones por temor a comprometernos y salir heridos.


En mi experiencia personal, tuve varios noviazgos sin propósito. En estas relaciones fallidas, no había deseo de formalizar y mucho menos de casarnos. Hubo momentos en estas relaciones en donde nos hicimos mucho daño; nos aferrábamos a encajar en las etiquetas del mundo y su visión errada sobre el noviazgo. ¿Cuántos de nosotros no hemos escuchado cosas como: “es mejor vivir juntos antes de casarse” y “Prueben vivir juntos para saber que si se pueden soportar”? Todo esto tergiversa el verdadero sentido del noviazgo.


Esto me lleva a la historia de Jacob, quien para ganar la bendición de su suegro y llevarse a Rebeca, trabajó durante 7 años. ¡Era tanto su amor por ella que estos 7 años le parecieron apenas días! Esto nos lleva a la inevitable pregunta: ¿Cuánto estamos dispuestos a esperar en santidad por el propósito de nuestro noviazgo? Como Dios nos instruye en 1 Pedro 1:15, debemos ser santos en toda nuestra manera de vivir, esto incluye el noviazgo.


Cuando acepté a Dios decidí entregarle mi corazón y comenzar a trabajar por Él. Decidí esperar por esa persona que Dios me tenía y cuando Él me lo entregó, c