Un respiro ante tanta maldad.




Alo!!! Mis pipoles amigos perrunos, como han pasado este tiempo de cuarentena, yo, gracias a mi hermoso Jesús muy bien, con los cuidados respectivos sin salir de casa en cuarentenados.

Pero hoy mi corazón está sumamente tristes, veo a mi bella Honduras sumergida en mucha corrupción y maldad, en donde los malos hijos se han quedado con todo lo que han podido.

En una tarde de estas mi mama me vio así y conversando con ella nos recodamos de una anécdota que paso en el año 2012 en una carrera de cross, el corredor llamado Abel Mutai estaba a solo unos metros de la línea de meta, cuando se confundió con la señalización, se detuvo pensando que ya había completado la carrera, me recuerdo que en ese momento me puse a gritar al televisor como si el alero me iba a escuchar, ¡¡¡ SIGUEEEEE!!!! ¡¡¡NO HAZ LLEGADOOOOO!!!.


Justo en ese momento un español, Iván Fernández, aparece y al no más verlo, cambie de parecer, y volví a gritar ¡¡¡PASALEEEE A ESE MAAAAN!!!!! ¡¡¡ PONETEEE VIVOOO QUE YA GANAASSS!!!. Para mi sorpresa el español al ver la situación, comenzó a gritar para que el keniano estuviera alerta, pero Mutai no entendió lo que decía su colega. Fue acá donde lo más increíble que había visto hasta ese día, estaba pasando en la televisión, el español empujó por delante de el a Abel Mutua hasta la meta y hacia la victoria.

Mi peludo cuerpo garrapatudo estaba inmóvil, sin saber que pasaba, le dije a mi madre “Como es posible que ese men hiciera eso, tenía todas las posibilidades de ganar y no aprovecho la oportunidad”.

Mi madre linda, muy sabiamente me dijo lo siguiente:

En un tiempo más vas a entender el valor de la lealtad y de hacer las cosas bien,