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Mejor solo que...¿Mal acompañado?


¿Cuántas veces hemos escuchado esta famosa frase? Se ha vuelto tan rutinaria que escucharla realmente ya no causa ningún tipo de reacción ni impacto. Hoy en día, el mundo nos esta diciendo que entregar nuestro corazón en algo normal es arriesgarse y el que “no arriesga, no gana” o la igual de famosa frase “a ver que sale” y si yo les contara que en Proverbios 4:23 leemos "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón: porque de él mana la vida", ¿harían algo diferente?


No, no estoy diciendo que enamorarse es malo, les digo que debemos guardar nuestro corazón y tenerlo en un lugar seguro, pues “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?” Jeremías 17:9. Fui tan ignorante que pensé que la costumbre era amor, que debía luchar por “ese amor” esperando que alguien más pudiera comprender mi corazón, el corazón que ni yo entendía.Con el corazón hecho pedazos, conocí a alguien, un caballero que me espero, ese alguien que pudo entender mi corazón y desde ese día hasta hoy sé que lo tiene cubierto de mantos; alguien que me ama tanto aun cuando fallarle todos los días es parte de la rutina.

Y si aún no saben de quien hablo, es nuestro Padre, Él quien se ha encargado de poner sueños y propósitos en nuestra vida; es el lugar seguro de nuestro corazón. Muchas veces corremos lejos de Él, pensando que sabemos que es lo mejor para nosotros… cuantos corazones rotos me hubiera ahorrado, cuantas lagrimas hubiera guardado... Dulcemente, Dios me recordó mi propósito. Restauro mi corazón, lo lleno de su amor incondicional para aprender a amarme a mí misma, para entender los planes que tenía en mi vida, para impulsarme a soñar e inspirar. A servir y compartir ese amor que Él ya me había regalado y había rebosado. Fue justo en ese momento que entendí a lo que se refería Proverbios 15:13 “El corazón alegre se refleja en el rostro, el corazón dolido deprime el espíritu.”


Sabía muy dentro de mí, que el tiempo de conocer a esa persona especial seria de Él y así fue como decidí obedecer, no fue difícil, porque mi corazón ahora si estaba en un lugar seguro y no tenía miedo. Le entregue por completo mi corazón a Dios y mientras esperaba oraba por ese hombre que Dios había diseñado para mí. Irónicamente fue en uno de los momentos mas dolorosos de mi vida que me lo presentó. Les escribo estas palabras y lloro de la alegría, me da risa y se me acelera el corazón saber que ese hombre siempre estuvo tan cerca de mí, y a la vez tan lejos porque ninguno de los dos estábamos listos. Si me preguntan cómo supe que era el tiempo, no lo supe, escuchar la voz de Dios fue mi confirmación. ¿Y porque no confiar en Él, si sabía que El guardaba mi corazón de la mejor manera? Decidí obedecer a Dios y eso me trajo bendición. Hoy estoy casada con ese hombre maravilloso que me muestra el amor de Dios, al que amo con locura y Dios puso para que yo cuidara de El y el de mí. No ha sido perfecto todo, pero sabemos que este amor que Dios nos dio, es un regalo. Un amor que no es perfecto, pero ama mucho más los defectos que las virtudes.


Si me preguntaran si hubiera querido conocer a mi esposo antes, les diría que no. Probablemente no estaríamos juntos, mi corazón necesitaba sanar tantas cosas primero. Un corazón herido no puede amar por completo y amar a medias no es amor. Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas. – Salmos 147:3Dios tiene el poder de sanar tu corazón. El se interesa por vos. Hoy es el día de entregarle tu corazón.


Al final, es mejor estar sola que con un corazón deprimido.

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